Por una vida más humana

La imagen puede contener: nube, cielo, césped, exterior y naturaleza

Este maravilloso campo que véis aquí está en el norte de Alcobendas, mi ciudad. Es el único trocito de naturaleza que nos queda en una vida llena de atascos, hormigón, asafalto, ruido, contaminación, prisas…

Es un campo modesto pero nos da infinitas alegrías, incluso a los que nunca lo pisan.

En él logramos descansar nuestros pesares mirando un cielo infinito recortado por las montañas al fondo.

En él logramos descansar nuestros caos respirando aire limpio y llenando la mente de silencios y sonidos que sólo la naturaleza nos puede regalar.

En él logramos descansar la tristeza de algunos duros días contemplando la naturaleza en todo su esplendor, modesta insisto, pero por ello más respetable y amable.

En él logramos descansar nuestros miedos, contemplando un espacio virgen que nos enseña que de ahí venimos y que sí no lo cuidamos, si nos quedamos sin naturaleza en la que descansar, si dejamos a nuestras ciudades huérfanas de vida natural, nos convertiremos en verdugos de nuestra propia especie.

El proyecto ha sido aprobado gracias a la colaboración desleal de dos transfugas, lo cual debería ya ponerlo en tela de juicio.

Algunas personas que disfrutamos de este paraje en cuanto podemos, que socializamos en él con nuestras familias, nuestras bicis, nuestras mascotas…no queremos perderlo y no sabemos cómo luchar contra el goliat de la especulación, el pelotazo, los tresporcientos, el vayaustéasaber qué intereses ocultos.

No queremos convertir nuestra ciudad en una macrociudad repleta de todos los problemas que genera una gran ciudad y llegando a ser una ratonera para los ciudadanos que cada día luchan por salir y entrar en ella camino del trabajo  o de casa.

No a Los Carriles porque con esta masificación la ciudad descarrilará y perderá algo que la hace única:  un campo que la rodea como un manto  protector que nos permite recordarnos con seres humanos cerca de sus raíces.